miércoles, 7 de marzo de 2012

Un viaje al pasado con sabor a presente y futuro

Hace unas semanas pude viajar a Chiclayo después de 24 largos años, como mi familia por ambas partes son de Ica por lo general viajo al sur.

De regreso a Lima y siendo las 5 am, estaba a la altura de la variante de Pasamayo, hasta aquí ninguna novedad solo arena y mas arena, pero el estar despierto a esta hora me dio un alcance de lo mucho que había crecido Lima, pero de que manera, siempre desordena, siempre sucia, siempre peligrosa.

No existe una "cultura" de crecimiento como ciudad, nada se planifica, todo es en función de como avanzan las invaciones, los asentamientos humanos y después a adecuarse como sea, primero el titulo de propiedad, luego el agua, la luz, pistas, veredas y otros servicios. La pregunta es quién paga todo eso?


Sé que no todos tenemos las mismas oportunidades, pero el gobierno debería actuar adecuadamente en todos los aspectos para que este tipo de crecimiento no se vuelva costumbre y permita acceder a los que tienen menos recursos a un ciudad ordenada y limpia, además de elevar el nivel de educación de los ciudadanos.

Atras quedaron los campos verdes que comenzaban pasando SENATI, los establos donde se podían apreciar vacas, caballos, burros entre otros animales, los cuales miraba con alegría y asombro porque eran igualitos a los de mis libros. Atras quedo la calma y el aire puro.